lunes, 9 de noviembre de 2009

En este mismo lugar, hace dos años...

Con mis zapatos nuevos salté la reja junto a los de siempre, nos acercamos a las canchas de cemento con nuestra disposición habitual. Armamos equipos, algunos dijeron que disparejos, pero que más da, yo en ese tiempo hacía paredes con mis amigos y corríamos la banda para centrar durante toda la tarde. El que anotaba varias veces seguidas estaba "prendido", así que recibía mas pases y tenía más confianza. Recuerdo que en un mal movimiento golpeé el balón arrastrando el pie, mi zapato derecho ya estaba roto, pero ya anochecía y hubieramos jugado hasta el otro día, o durante toda la vida... si tan sólo nos hubieran dado con la luz, como los Viernes.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Ni cerca del Fin

Ademanes de Enero. Sueltan una risa malvada, unas crueles lágrimas brotan de mi, porque aún es Diciembre y tu ya lo sabes, y aún así me he encargado de recordártelo, sólo porque todo tiene que quedar muy claro, de esta manera puedo volverme sobre mis pasos en paz. En Abril las canciones sobran, también los juegos, las miradas y tu eterna juventud. Creo que hubo paciencia sobre la hierba y tras las sombras chinescas, tras los caballos que vuelan. No se llegó a terminar de esperar, yo vi muchas estrellas pasar desde ese momento inolvidable, pero siempre he sido ciego, porque nunca aprendí a mirar realmente. En el escenario hay espectáculo y complicidad, por eso me despisto, siento un rumor en mi oído, ahora me vuelvo, creo que las cosas pueden cambiar, porque me he permitido pensar que nunca pasó tanto tiempo, que no puedo creerme mis historias realmente, son sólo para mi, y mis objetivos. Realmente no ha pasado tanto tiempo, sólo es Octubre y necesito de los colores algo más que una esperanzadora caricia, porque ya no me sirven esas cosas, quiero que te hagas espesura en mi alma, como una esencia liberadora... que me calle de una vez.

Sin embargo, la verdad es que no hay que tomarse nunca nada tan en serio.

lunes, 12 de octubre de 2009

Enamorado (¿Qué es eso de estar...?)

La multitud, el torrente humano, puede entorpecer a cualquiera, por eso te vuelves animal de rebaño. A veces logras desviarte porque tu atención se concentra en algo poco productivo, como los sueños. Un díscolo espíritu puede ser proclive a necesitar demasiado una mano amiga que le diga que su conmoción no es en vano. Y ahora que se siente acompañado puede pasar horas siendo improductivo y creer que está justificado.
El fenómeno o el efecto de la esencia de las personas es llegar a pensar que vale la pena vivir en ese torrente humano.
Y aparece de repente, y no hay ni nunca habrá ciencia suficiente para explicar cómo este banal barco pirata, por ella siempre vale la pena.

sábado, 10 de octubre de 2009

Paisajes

Debe ser porque todo se ha puesto tan falso y debe ser que me quiero rendir tan facilmente para luego hacerme el victorioso, que creo haber encontrado algo a lo que sujetarme por lo menos durante unos cuantos minutos.

No puedo tomarme nada demasiado en serio, porque es entonces cuando las cosas se vuelven reales y cobran importancia: ¿Hay algo a lo cual prestarle mayor importancia? No realmente, vivir dentro del alma es hacer trascendente sólo a la mente.

Lo demás son paisajes perecederos.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Atrapa-palabras

Aconsejado por el tiempo, el ego brilla en la palma y en el nogal. ¿Un silbido acaso? Es sólo un remordimiento, que sucumbe en la quietud del llano y vacío campo chileno. Una mente dormida, más despierta que las demás, puede acabar lanzándose sobre los pajaritos y los clarines, no se ven ya hoy por hoy ni los unos ni los otros.

Desintegrar cuerpos y un par de palabras, es una sobremesa donde aún se huelen los pasos de un hombre que ya no vive aquí ni en nigún lado.

Ya no se ven por aquí, quizás el ego brilla demasiado para el mundo, un soplido profundo, y ya nadie silba... y ya nadie quiere ser aconsejado por el tiempo

domingo, 19 de julio de 2009

Confesiones para Vápama

Hay un hombre que cobra unas monedas por un paseo en carruaje tirado por dos caballos. Conversar con él es una gran alegría, me habla sobre la utilidad del transporte alternativo y la buena calidad de nuestras tierras para la plantación de cereales. Una vez me fui a pasear con él gratis para sentir la soledad del viajante. Sus temas cambiaron, su mirada adquirió un aire profundo, no fue nada nuevo para mi:

Vaivén celestial

"A veces nuestros dioses pueden ser trasquilados cuál ovejas por ciertas personas. Estas personas parecen celestiales, no lo son tanto mi amigo. Te encandilan con su manera de hablar y de ver al mundo, al final es la misma frivolidad de todos los poetas...yo no se que me cautivó de aquellas palabras que desde entonces, su dios se volvió igual al mío..."


Parte musical


"...la música es hermosa a veces, cuando suena cómo algo que te identifica, algo que puedes alcanzar y poseer, claro que la gente es libre de interpretar la música de diferentes maneras, aveces uno sientes cosas que nunca se quisieron decir...¡Pero quien realmente sabe lo que se quiso decir!..ah mi amigo, si tuviéramos ese don, ¡Si yo tuviera ese don...!, no sabes cuantas veces habría ganado en vez de perdido..."


Mala Desición


"...aquella mujer, era muy diferente a mi, pero de alguna manera nos conectábamos, debió ser que ambos apartados de nuestro mundo fuimos a dar a otro en el que nos sentíamos solos y desencajados, de otra manera no podríamos haber entablado amistad alguna. Ahora si bien a pasado mucho tiempo de que desapareció de mi vida, nunca me he dejado de preguntar si dejó de mentirse y volvió, o aún huye...si cesó de huir, espero de encontrármela, algún día..."

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Al acabar el viaje, a un costado de la berma acerque un cigarro a mi boca y dolido por vagos pensamientos lo prendí. Realmente no había nada que pensar, que no hubiera pensado antes.

martes, 7 de julio de 2009

Nuevos tiempos, casi iguales a los viejos.

Recuerdo al hijo de Don Víctor. Aurelio, el hombre de risa distendida pero de pocas palabras, siempre con un diario bajo el brazo y con su aire de otoño sempiterno.

La última vez que lo encontré estaba hablando por teléfono en uno público de San Diego. Cuando terminó de hablar y volteó, pude ver a un hombre envejecido y más serio que el de antes, sin embargo sonrió apenas me vio ante él. Nos abrazamos, dimos la mano y caminamos a largo de la avenida. Luego de un par de preguntas obvias y tradicionales me preguntó:

-¿Has vuelto a las historias?
-¿Qué historias? -respondí yo.
-A esas en las que describías con sutilidad tu manera de pensar, ¿O sigues gritándolo cómo lo has hecho últimamente?

Eso me dejo pensante unos segundos, luego le dije: - Volveré a aquellas historias cuando la calma haya vuelto a mi.

Luego de eso el soltó una leve risa burlesca pero de apariencia sabia, por lo que no me pareció insultante en ningún momento:

-Esa calma que esperas que vuelva, es de mentira, no hay ninguna razón para estar realmente calmado. Antes podías escribir de esa forma porque la vida te había golpeado donde esperabas que lo hiciera, pero cuando lo hizo en donde creíste saber siempre que hacer y decir, echó tus creencias abajo.
- ¿Y por qué lo crees así?
- Porque yo ya he estado ahí, no vas a encontrar algo nuevo en que creer
-¿Qué hacer entonces en un caso como ese?
- Siempre puedes callar, dejar de buscar lo que esperas encontrar y pensar que la verdad es lo único que no se cae. Cuando buscas la verdad, no sabes de que manera, terminas conociéndote a ti mismo...

Una hora más tarde comenzó a llover y él se despedía de mi mientras yo tomaba la micro.

Aurelio murió ayer de un derrame cerebral, cuando lo supe hoy comencé a recordar sus palabras y los asuntos que han dilatado mi mente esta semana. Mañana iré a su entierro y dejaré sobre su tumba un diario, un disco de Ella Fitzgerald que me había prestado hace 6 años y esta historia, como tratando de convencerme de sus palabras, que hasta hoy, no he podido refutar.