miércoles, 9 de diciembre de 2009

Acabóse

Se ha vuelto un martirio
tratar un cambio en mi apariencia
que inciten revuelta
dentro de mi esencia

Pero a quien engaño
si tengo callos en la frente
de tanto arrastrar mi mente
sólo para hacerme más daño

La espuma que nace
al interior de esta furia triste
no se la deseo a nadie
ni los sueños crueles

Sólo quiero más fuerza
para creer que ha muerto ya mi vida
y así renaciendo
mirar la aurora pensando todo de nuevo

¿Qué me haz hecho?
Nada consuela en este abismo
mar turbulento
el viento es la culpa

Ya no sé si me gusta el dolor de un sueño inalcanzable, o si puedo acaso desvanecerme en esta soledad. Quisiera la frivolidad que te concede la gracia, para maldecirte y pensar que te marchas.

No hay verdad viajero
está sólo en su viaje
sin enemigos no soy nadie
sin tu alma todo sigue igual

Pero ya nada tiene sentido

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Sin descanso

Hoy soñé muy claramente.

Primero...


Mi abuelo caminaba entre varias personas vestidas de esmoquin, una de ellas era alta en especial, no se distinguía, eso si, si eran hombres o mujeres. Él me divisa a un lado de la calle, todo esto transcurre fuera de la casa de mis abuelos, se separa de su séquito y me abre los brazos de lejos: yo soy pequeño, no tengo más de 9 años, corro a abrazarlo, su cuerpo es cálido y sus manos parecen cubrir toda mi espalda. Yo sé que debe irse, le digo que lamento que no estén mi abuela ni mi madre, a él no le importa, dice que sabe que harían un escándalo si lo viesen. El grupo de gente desapareció mientras yo no miraba, él se devuelve sólo, yo quiero llorar pero no puedo, corro dentro de la casa de mis abuelos busco su bicicleta y la monto, soy grande ahora, como de mi edad actual, pero él ha desaparecido, yo quiero encontrarlo, quiero que se vaya en esta bicicleta, pero mi mamá viene de frente con algunos de mis amigos del colegio, universidad, teatro, etc. Pareciese que el paisaje cambiara, ya no estábamos en Nueva Uno, sino en un parque, yo no aguanto, y me quiebro sobre el pasto, todos me preguntan que ocurre, a mi me recorre una inusual tristeza, de la que no estoy seguro si se debe precisamente a la partida de él.


Luego...


Estoy sentado en una banca de noche, estoy esperando a alguien, creo que en el Barrio Lastarria. Miro la hora, es muy tarde y pienso que debo llamar a esta persona, pero no lo hago, sino que me levanto y resuelvo caminar hacia la Alameda y luego por ella. En mi caminata deduzco, no se como, que puede ser que nunca quedé de ver a esta persona, y yo cometí un error, pero no me convenzo de ello. Hacia mi viene un amigo, es el Lautaro, viene con su bajo en la espalda y su ampli en la mano: "Wena wn menos mal que te pillé, vámonos pa' onde el Gustavo altoque.". Yo sé que no era a él a quien esperaba y que esto es nuevo, en ningún momento había planeado ir para allá, pero decido ir, porque me angustia pensar que podría esperar a alguien ahí toda la noche. Bajamos al metro, y las escaleras llevan directamente al andén; es el último tren, dentro del vagón me siento cansado, pienso ahora que realmente era muy claro que no vendría, me río, ya sé a quién esperaba, el Lautaro se pone a tocar Freedom de los Rage y yo le digo que nunca hicimos una banda tributo a esos locos. Me siento extrañamente bien, relajado. "Tranquilo mijo, si aún es tiempo". Cierro los ojos, despierto.

lunes, 9 de noviembre de 2009

En este mismo lugar, hace dos años...

Con mis zapatos nuevos salté la reja junto a los de siempre, nos acercamos a las canchas de cemento con nuestra disposición habitual. Armamos equipos, algunos dijeron que disparejos, pero que más da, yo en ese tiempo hacía paredes con mis amigos y corríamos la banda para centrar durante toda la tarde. El que anotaba varias veces seguidas estaba "prendido", así que recibía mas pases y tenía más confianza. Recuerdo que en un mal movimiento golpeé el balón arrastrando el pie, mi zapato derecho ya estaba roto, pero ya anochecía y hubieramos jugado hasta el otro día, o durante toda la vida... si tan sólo nos hubieran dado con la luz, como los Viernes.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Ni cerca del Fin

Ademanes de Enero. Sueltan una risa malvada, unas crueles lágrimas brotan de mi, porque aún es Diciembre y tu ya lo sabes, y aún así me he encargado de recordártelo, sólo porque todo tiene que quedar muy claro, de esta manera puedo volverme sobre mis pasos en paz. En Abril las canciones sobran, también los juegos, las miradas y tu eterna juventud. Creo que hubo paciencia sobre la hierba y tras las sombras chinescas, tras los caballos que vuelan. No se llegó a terminar de esperar, yo vi muchas estrellas pasar desde ese momento inolvidable, pero siempre he sido ciego, porque nunca aprendí a mirar realmente. En el escenario hay espectáculo y complicidad, por eso me despisto, siento un rumor en mi oído, ahora me vuelvo, creo que las cosas pueden cambiar, porque me he permitido pensar que nunca pasó tanto tiempo, que no puedo creerme mis historias realmente, son sólo para mi, y mis objetivos. Realmente no ha pasado tanto tiempo, sólo es Octubre y necesito de los colores algo más que una esperanzadora caricia, porque ya no me sirven esas cosas, quiero que te hagas espesura en mi alma, como una esencia liberadora... que me calle de una vez.

Sin embargo, la verdad es que no hay que tomarse nunca nada tan en serio.

lunes, 12 de octubre de 2009

Enamorado (¿Qué es eso de estar...?)

La multitud, el torrente humano, puede entorpecer a cualquiera, por eso te vuelves animal de rebaño. A veces logras desviarte porque tu atención se concentra en algo poco productivo, como los sueños. Un díscolo espíritu puede ser proclive a necesitar demasiado una mano amiga que le diga que su conmoción no es en vano. Y ahora que se siente acompañado puede pasar horas siendo improductivo y creer que está justificado.
El fenómeno o el efecto de la esencia de las personas es llegar a pensar que vale la pena vivir en ese torrente humano.
Y aparece de repente, y no hay ni nunca habrá ciencia suficiente para explicar cómo este banal barco pirata, por ella siempre vale la pena.

sábado, 10 de octubre de 2009

Paisajes

Debe ser porque todo se ha puesto tan falso y debe ser que me quiero rendir tan facilmente para luego hacerme el victorioso, que creo haber encontrado algo a lo que sujetarme por lo menos durante unos cuantos minutos.

No puedo tomarme nada demasiado en serio, porque es entonces cuando las cosas se vuelven reales y cobran importancia: ¿Hay algo a lo cual prestarle mayor importancia? No realmente, vivir dentro del alma es hacer trascendente sólo a la mente.

Lo demás son paisajes perecederos.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Atrapa-palabras

Aconsejado por el tiempo, el ego brilla en la palma y en el nogal. ¿Un silbido acaso? Es sólo un remordimiento, que sucumbe en la quietud del llano y vacío campo chileno. Una mente dormida, más despierta que las demás, puede acabar lanzándose sobre los pajaritos y los clarines, no se ven ya hoy por hoy ni los unos ni los otros.

Desintegrar cuerpos y un par de palabras, es una sobremesa donde aún se huelen los pasos de un hombre que ya no vive aquí ni en nigún lado.

Ya no se ven por aquí, quizás el ego brilla demasiado para el mundo, un soplido profundo, y ya nadie silba... y ya nadie quiere ser aconsejado por el tiempo