sábado, 14 de mayo de 2011

La mueca apretada

Frenos

Una calle cualquiera dijo el mendigo
una calle cualquiera, yo dije Sazié
lo dije y se iluminó la calle
no hubo magia, vi la hora, eran las siete.

Viernes

Y todo el día voy ocupando la mente
todo el rato en mi cabeza sólo ella
yo por el centro desvarío sólo pensando
sólo silbando con la mente una canción.

Y en mi casa algunas cuerdas, y también ella
a veces sin quererlo es mi desazón
despejo la mesa y reboto en mi frente
abro la ventana y me acerco al sol.

Ya en el resumen del día apretado
voy pensando en toda esa sinfonía
mi amor como una fruta, madura, en ella
cierro los ojos, ella era el sol.

martes, 10 de mayo de 2011

Sanidad

Todo puede ser, y en un instante, el cielo es un manjar. Y este sentimiento tan arraigado a nuestra religión puede ir cediendo como las rocas ante la incansable marea. Tengo la voz de un anciano cascarrabias sin un vino, tengo los recuerdos lentos como cinemáticas. ¿Que hay ahí?

Tú vienes del sueño, dime como es. Tú vas al sueño, dime como irás. Esto que ves aquí amor, es la ciénaga que llevo dentro. Comienzo a sentir en mi, un enorme deseo de sanidad.

martes, 29 de marzo de 2011

Escribir

Es a veces un placer terrible, el ver como tu carácter se hace lentamente escurridizo, bajando a través de los músculos de los brazos, adquiriendo un movimiento firme y propio, para finalmente estamparse como un signo, en la linea de un pliego de papel. Los que escriben realmente, entenderán. ¡Cuántas veces los calambres, por temblar en el momento, en que en las palabras que uno escribe se teje un mensaje oculto e incierto! Cuánto tedio al mirar hacia atrás, y constatar que los sentimientos que nos manejaban, y que nos llevaban a los tinteros, hace mucho que nos abandonaron. ¡Y ahora la mano contraria lleva el lápiz! ¿Qué degeneración será aquella que me lleva a escribir? Si nadie me hirió tanto, si nunca nada me faltó, si a nadie amé tanto. Quizás fue, porque Dios nunca me ayudó, porque ante los ojos de mis padres fui un santo, porque siempre llegué último a los carnavales, porque nunca tuve decisión.

Por escribir me quedé ciego y sordo, me tendí en los manantiales de las ironías y las mentiras, me engolosiné con la fantasía abrazada, en vez de tender mi cuerpo a la tierra plana y firme, confié en el mar que es frío y tempestuoso, confié en el mar para llegar al cielo.

Y al escribir, todo parece de pronto ya dicho. ¡Cuántas veces fui presa del miedo ese! Cuando uno se acostumbra, en todas partes, aún sin pincel y hoja, en la mente misma uno se va a escribiendo, y escribiéndose así, hace una vida escrita, y escribiéndose así, hace una vida un poco más maldita.

Nunca nadie me dijo que no escribiera tanto, que así sólo me alejaría de los corazones, que así sólo se llena uno del moho que cubre a los viejos barcos, del musgo que cubre a los árboles en las selvas borrascosas. Cuántas veces traté de dejar de escribir, sintiendo el filo del cuchillo en la garganta, cuántas veces creí verme morir en aquellas palabras, cuántas veces por escribir me sentí hecho ¡Sin realmente haber hecho nada! Cuántas azucenas, escaleras, ríos, soles, lunas, viajeros, mujeres, mares, vientos, lluvias, muertes, miedos y tiempos azotaron mis letras, sólo siendo metáforas de algunas rencillas que lo más seguro, es que ya se me olvidaron. Y así, ¡Cuántos sentimientos que por salud debieron ser olvidados se quedaron escritos por culpa de un ego testarudo! Cuántos desvelos me perdieron en las letras, cuantas noches, soñé que te escribía.

De estas letras soy mucho más que un esclavo, esclavo en la misma manera en la que lo es un hombre de sus pensamientos. Quizás es la vida estas letras, como hablando con Lihn, claro que, sin quererle robar nada. Y escribir no es prueba de intensidad vital, no es prueba de una fuerza intelectual, escribir es y siempre será una forma de pedir ayuda a gritos. Gritos muy especiales son esos, sólo algunos pueden escucharlos y aún así son capaces de entender lo que ellos quieran.

Sin escribir, sigo escribiendo, como si fuera un juego de palabras. Caminando, escribiendo a las personas, voy pensando, si quizás esto de ahora es porque vivo muy poco y escribo mucho.

lunes, 14 de marzo de 2011

Un Final

Matineé

Soñaba así
con aquel jardín,
lo encontraste al amanecer
tal como te sentí.

Esto no es un poema,
es un verso porque así
es un poco menos directo
es como para ver de lejos
tal como tú prefieres.

Mis recuerdos están en su mayoría
guardados,
y tú vienes a mí
con tus trajes,
y tus semanas
se clava el aura en el cielo.

Me parezco a un amigo,
no me confundas,
mi color es el negro,
pero ni el peor de los cuervos
podría resistirse
a tu mirada,
a tu amanecer.

Yo te escribí muchas veces
me mentí todas aquellas
hoy,
estoy dispuesto al final,
que más da si,
de ésta máscara
sólo queda
el antifaz.

Verité

Este corazón recuerda siempre haber sido ansioso
con el don innato de soñar los calores
no se dio cuenta del momento en que se convirtió en vereda para pies cansados
de a poco aquellas huellas dejaron a aquel corazón, sanforizado.

Es curioso, nadie espera morir en ningún momento
nadie espera tampoco, de pronto, empezar a vivir
quizás es hablar con mucha poesía, lo admito
pero no sé que más hacer cuando veo que me dejan las matemáticas.

Hilé mis sueños uno tras otro
esperando un día verlos inflar
esperando tanto tiempo aquellos dulces preciosos
no me di cuenta que era momento de dejar de esperar.

Hay barcos en todas partes, las mareas te atrapan
"¿Dónde está el lugar al que todos llaman cielo?"
mi amiga, no están en los dotes de tus especialidades
no me imagino en ningún momento en tus zapatos de asbesto.

Yo no me di cuenta, me golpeó dentro de un desmayo
alguien sueña, y ese que sueña está más vivo que un despierto
uno se acostumbra a las ventanas, amor, lo siento
siento que se adhiere a mi cuerpo este traje otoñal.

Un chasquido ¿Que ha pasado hasta este momento?
Veo tu sonrisa tras los amuletos
las garras y las sombras que me han ayudado
que me lloran, me imploran más y más respeto.

¡Yo te había soñado un día!
¡Recuerdo tu cara, no estoy tan perdido!
Es que me había engañado creyendo que el sueño
era la excusa para anclarme más a mis tristezas.

La vida no es un cuento, no es una novela
no hay que darse uno más razones para seguir hundido en la arena
tu beso me dejó un rastro de pan
un rastro que me lleva devuelta al dolor de la desnudez.

¡Ay amor, es tan difícil quitarse el disfraz!
Aunque por momentos no tenga sentido
pero confío que hoy más que nunca
tengo razones para sentirme por más tiempo, vivo.

El dolor tiene unan razón
quizás no, ya no importa realmente
es curioso, nadie espera morir en ningún momento
sólo lamentaría partir esta noche porque
amo la vida.

martes, 1 de febrero de 2011

A Antonin Artaud

A usted que lo flagelan las oscuras pasiones que resultan de los pensares que al mismo tiempo odia, a usted que elucubra como pasando en una nave por el cielo que lanza la escarcha de la desesperación, usted que se aferra a si mismo, usted que odia para quererse, mientras lee a Pascal en secreto y vive de su contraste filosófico, usted que es un poeta. Don, no puede sentarse en las nubes y llorar, don, no puede vestirse de Cronos y sangrar. Claro está que su placer orgásmico está en la geometría de Riemann y la vanguardia futurista que llena su mismo ego. Es evidente que pretende dar los cimientos a un pensamiento a través de su "teología negativa", es evidente que cree haber gritado América en medio del mar cuando dice que no hay referencia ninguna en las palabras.

¡Ay Dios! Y odiando a los metódicos filósofos se digna a vestirse de medieval y decir que no nos representamos ¡Los cruzados se revuelcan en sus tumbas! Don Antonin, yo he estado en el mismo averno, y en vez de comprar allí una parcela y vivir con una mueca de un dolor, he optado por la concesión. ¡Y qué si no hay representación! No tenemos otra cosa que el lenguaje, y su pensamiento se muere en sus axones, y mi brazo se termina en la punta de mis dedos y eso no significa que cuando tomo una espada no pueda con ella hacer daño.

Y por lo menos puedo pensar, y por lo menos puedo ser mi testigo, y por lo menos tengo esta soledad que es auténtica y necesaria para mis dotes y para mis escrituras. Ya lo veo a usted en un mundo lleno de representaciones auténticas, segundos de dolor uno tras otro. Qué pena que detrás de la máscara no haya más que un horrible y resentido filósofo del lenguaje, hambriento de una meta - metafísica inalcanzable, hambriento de esa verdad que está más allá de los límites de este universo. Usted es un romántico con una pistola en la cabeza, el más inmundo, la desconfianza del estagirita.

domingo, 30 de enero de 2011

Uno


Sin dioses,
sin ídolos
el pequeño hombre de fuego
vive a la altura de todo.

Se va apagando,
va dando advertencias
y derribando mitos,
él no tiene
donde aferrarse.

Se cubre el cielo,
todos sacan su paraguas;
él
le reza
a una deidad en la que no cree.

domingo, 23 de enero de 2011

Hipocondria

¡Doctora!, ¿Qué es lo que me está pasando?, ¿Cuál es el mal que acaba con mi paciencia? ¡Dígame como está el vaso! ¿Medio vacío o medio lleno? ¡Ay Dios!, ¡Dígame que queda en la historia de mi! De mis avances, de mis amores, de mi carácter. Quiero que me lo diga justo ahora, quiero que me lo diga en este instante. ¿Es que acaso...es que acaso...usted no tiene idea? ¿Puede decirme algo que yo no sepa? ¡Oh doctora! ¡Qué ciegas son sus manos!, ¡Qué pobre es su ciencia!, ¡Qué pobre es su método!..no diga nada, no diga nada. Si tan sólo tuviera usted el poder de decirme, que yo había muerto hace tanto, y que mi cuerpo sólo se convulsiona. Doctora hay mudos que saben mucho más de comunicación que yo, en este instante. Dígame la razón de mis temblores, dígame la razón de esta angustia, dígame que me hace mentir. ¿Acaso acabo conmigo mientras escribo?, ¿Acaso acabo conmigo cuando niego mi vista a las cosas buenas?, ¿Acaso fui yo, el que se puso en el cadalso?

Doctora, tan sólo deme una pastilla...una sola, una que me haga sentir el viento por la espalda...no de frente.