domingo, 5 de junio de 2011

Hare

Llueve dinamita mojada en los ojos del mundo
llueve amor desgastado en las pantuflas del vasto ozono
entrecortada es la voz de un hombre en su ayuno
de espaldas al templo, al decir la oración, a favor del viento.

Llueve dinero en tus alforjas vacías
llueven saludos de gentes que apenas conocías
y un puñal sólido como maldición vudú
y una veta que sólo nos lleva de vuelta al sur.

Llueve por igual en todos los caminos
en tu tierra de fuego, en mi montaña de vino
nadie sabe que depara el rostro que habita en los cielos
alguien le grita a una hoja en el viento
alguien me da la razón, porque llueve.

jueves, 2 de junio de 2011

Última Fantasía


Aquí me tiene la rosa
tan acartonado como el día primero
el dolor me ha carcomido el siniestro
me ha tumbado de boca en el suelo

Y si pudieras leer esto
entérate de que estoy rendido
masticando esta desazón desalmada
de sentirse abrumado de sentimientos

No estoy quebrado en mis raíces
aquellas están heladas cuales témpanos
y mis palabras están igual de fuertes
pero mi mente ruega por una tregua
de tu ego.

domingo, 29 de mayo de 2011

Olvidar

Todos creen tener más autoridad que yo
en todo lo que corresponda a cualquier cosa
me harté hace rato de eso
y olvidaré que existe cada una de las personas alrededor
dispuestas a darme con la regla en los brazos

Primero borraré de las bitácoras algunos rastros,
de ti quedará
sólo la columna que levanta mi frente.

Y las nimiedades complican
para qué tanto barullo
para qué si nunca entendiste
al final las frases y los tiros al aire
cuando me preguntes te diré:
"es sólo amor"

sábado, 28 de mayo de 2011

Abre

¿Qué te crees? ¿Qué te has creído?
¿Vienes a robarme lo que me queda de sangre?
¿Quién fuiste, acaso este es el momento?
No tengo nada, lo siento
no tengo nada, y aún me tienes
todos alardean de sus pasiones
tu ahora me causas esto
esta amalgama de cosas nuevas.

sábado, 14 de mayo de 2011

La mueca apretada

Frenos

Una calle cualquiera dijo el mendigo
una calle cualquiera, yo dije Sazié
lo dije y se iluminó la calle
no hubo magia, vi la hora, eran las siete.

Viernes

Y todo el día voy ocupando la mente
todo el rato en mi cabeza sólo ella
yo por el centro desvarío sólo pensando
sólo silbando con la mente una canción.

Y en mi casa algunas cuerdas, y también ella
a veces sin quererlo es mi desazón
despejo la mesa y reboto en mi frente
abro la ventana y me acerco al sol.

Ya en el resumen del día apretado
voy pensando en toda esa sinfonía
mi amor como una fruta, madura, en ella
cierro los ojos, ella era el sol.

martes, 10 de mayo de 2011

Sanidad

Todo puede ser, y en un instante, el cielo es un manjar. Y este sentimiento tan arraigado a nuestra religión puede ir cediendo como las rocas ante la incansable marea. Tengo la voz de un anciano cascarrabias sin un vino, tengo los recuerdos lentos como cinemáticas. ¿Que hay ahí?

Tú vienes del sueño, dime como es. Tú vas al sueño, dime como irás. Esto que ves aquí amor, es la ciénaga que llevo dentro. Comienzo a sentir en mi, un enorme deseo de sanidad.

martes, 29 de marzo de 2011

Escribir

Es a veces un placer terrible, el ver como tu carácter se hace lentamente escurridizo, bajando a través de los músculos de los brazos, adquiriendo un movimiento firme y propio, para finalmente estamparse como un signo, en la linea de un pliego de papel. Los que escriben realmente, entenderán. ¡Cuántas veces los calambres, por temblar en el momento, en que en las palabras que uno escribe se teje un mensaje oculto e incierto! Cuánto tedio al mirar hacia atrás, y constatar que los sentimientos que nos manejaban, y que nos llevaban a los tinteros, hace mucho que nos abandonaron. ¡Y ahora la mano contraria lleva el lápiz! ¿Qué degeneración será aquella que me lleva a escribir? Si nadie me hirió tanto, si nunca nada me faltó, si a nadie amé tanto. Quizás fue, porque Dios nunca me ayudó, porque ante los ojos de mis padres fui un santo, porque siempre llegué último a los carnavales, porque nunca tuve decisión.

Por escribir me quedé ciego y sordo, me tendí en los manantiales de las ironías y las mentiras, me engolosiné con la fantasía abrazada, en vez de tender mi cuerpo a la tierra plana y firme, confié en el mar que es frío y tempestuoso, confié en el mar para llegar al cielo.

Y al escribir, todo parece de pronto ya dicho. ¡Cuántas veces fui presa del miedo ese! Cuando uno se acostumbra, en todas partes, aún sin pincel y hoja, en la mente misma uno se va a escribiendo, y escribiéndose así, hace una vida escrita, y escribiéndose así, hace una vida un poco más maldita.

Nunca nadie me dijo que no escribiera tanto, que así sólo me alejaría de los corazones, que así sólo se llena uno del moho que cubre a los viejos barcos, del musgo que cubre a los árboles en las selvas borrascosas. Cuántas veces traté de dejar de escribir, sintiendo el filo del cuchillo en la garganta, cuántas veces creí verme morir en aquellas palabras, cuántas veces por escribir me sentí hecho ¡Sin realmente haber hecho nada! Cuántas azucenas, escaleras, ríos, soles, lunas, viajeros, mujeres, mares, vientos, lluvias, muertes, miedos y tiempos azotaron mis letras, sólo siendo metáforas de algunas rencillas que lo más seguro, es que ya se me olvidaron. Y así, ¡Cuántos sentimientos que por salud debieron ser olvidados se quedaron escritos por culpa de un ego testarudo! Cuántos desvelos me perdieron en las letras, cuantas noches, soñé que te escribía.

De estas letras soy mucho más que un esclavo, esclavo en la misma manera en la que lo es un hombre de sus pensamientos. Quizás es la vida estas letras, como hablando con Lihn, claro que, sin quererle robar nada. Y escribir no es prueba de intensidad vital, no es prueba de una fuerza intelectual, escribir es y siempre será una forma de pedir ayuda a gritos. Gritos muy especiales son esos, sólo algunos pueden escucharlos y aún así son capaces de entender lo que ellos quieran.

Sin escribir, sigo escribiendo, como si fuera un juego de palabras. Caminando, escribiendo a las personas, voy pensando, si quizás esto de ahora es porque vivo muy poco y escribo mucho.